Coach Lily Pais

El divorcio: mitos y realidades

Solo si conocemos la verdad sobre el divorcio, estaremos preparados para tomar decisiones positivas, encontrar maneras de mantener las relaciones entre padres e hijos y desarrollar nuevos rituales familiares.

Los divorcios vividos dentro de la familia, dificultan su transición y adaptación a los cambios que este proceso conlleva. Muchas de dichas creencias transmiten a los hijos mensajes negativos y les hacen sentir como “diferentes, avergonzados y culpables” por su nueva situación. Por otra parte, los padres que sienten que pueden ser juzgados o rechazados por ser divorciados, estarán en menor capacidad para encontrar soluciones asertivas a las dificultades que trae este proceso. Ahora miremos algunas de esas esas creencias, citadas por Constance Ahrons en su libro We’re Still Family, y qué tan cerca están de la realidad.

Mitos sobre el divorcio

Primer mito:

Una de las mitificaciones más erróneas ha sido la afirmación que “los padres deben continuar viviendo juntos por el bienestar de sus hijos”.

Esta tiene su origen en los cambios de comportamiento y en el incremento del consumo de drogas y alcohol que a veces se registra en los niños y adolescentes después del divorcio de sus padres. Igualmente, al concepto que transmite nuestra cultura que el matrimonio es bueno y el divorcio es malo.

Las investigaciones recientes han demostrado que más que la separación de los padres, los efectos negativos en el desarrollo de los hijos, dependen del hecho de crecer y desarrollarse en un ambiente donde prevalece el conflicto. Cuando el ambiente familiar es altamente conflictivo, mejor para los hijos si los padres se divorcian, y logran así empezar a manejar sus diferencias.

No obstante, si los enfrentamientos permanecen después de la separación, los hijos en lugar de beneficiarse se verán perjudicados, pues continuarán en medio de las batallas y, además, deberán enfrentar el tener que vivir solo con uno de sus padres.

Segundo mito:

Otra aseveración inaceptable dice que “los niños que viven el divorcio de sus padres están predestinados a tener problemas durante toda su vida”.

Esta, señala como diferentes a los hijos de padres separados y preestablece para ellos un futuro menos bueno que el de aquellos cuyos padres mantienen la relación matrimonial. Esta afirmación ha tenido gran influencia en el medio escolar donde algunos padres y maestros consideran que estos niños son una mala influencia para sus compañeros. Además, cuando ellos son adultos, también este historial los pone en desventaja para establecer relaciones de pareja. Esto quiere decir que un “hijo de separados” es considerado con mayor probabilidad para terminar su matrimonio ante la menor dificultad.

La verdad es que los estudios sobre adultos que cuando eran niños vivieron el divorcio de sus padres, muestran que las consecuencias dependen más del manejo del proceso y del tipo de relación que mantuvieron entre ellos, que de la situación misma. Cuando la separación no destruye las relaciones familiares, los niños desarrollan destrezas para enfrentar situaciones difíciles, confían en sí mismos y en quienes les rodean, construyen relaciones afectivas sanas, son buenos padres y profesionales exitosos. Esto, para sorpresa de muchos, al igual que aquellos hijos cuyos padres nunca se divorciaron.

Tercer mito:

El tercer mito, también incorrecto y engañoso, afirma que “con el divorcio también se destruye la familia”. Esta aseveración no es cierta. Creer que el divorcio destruye la familia es dañino para padres e hijos porque les impide ver las posibilidades que tienen para continuar construyendo una estructura familiar nueva y diferente después de la separación.

Además, les envía a los niños un mensaje muy perjudicial. Este quiere decir que después del divorcio se quedarán con un solo padre y no serán más miembros de un hogar.

Desafortunadamente, es cierto que algunos divorcios destruyen los vínculos afectivos entre los miembros de la familia. Pero esto no ocurre con la mayoría que logra transformar su forma de vida y sus relaciones, sin romper los lazos requeridos por los hijos. Es decir, la separación no debe alterar los sentimientos entre ellos y sus padres y hermanos.

Cuarto mito:

Igualmente, se dice que “con el divorcio los hijos pierden a uno de sus padres”. Esta afirmación se deriva de otra que dice que el divorcio destruye la familia porque el padre que sale de casa desaparece, abandona a los hijos y los deja a la deriva.

Además, es una persona que, según se dice, no se preocupa por ella, ya que es incapaz de mantener sus compromisos. Pero estos son ciertos padres que comparten menos tiempo con sus hijos después del divorcio.

Ser un papá preocupado por los hijos con los que no vive, es una tarea difícil. Pero calificarlos a todos como abandonadores e irresponsables es una injusticia, y en caso de decírselos solo crea más problemas.

La realidad demuestra que muchos continúan siendo excelentes papás, y con frecuencia los hijos expresan que la relación mejoró significativamente después de la separación.

Quinto mito:

Otra creencia, que “no se puede tener una buena relación con la ex pareja”. El incremento de divorcios y el impacto de la ruptura en los hijos, llevó a pensar que la mayoría de las dificultades eran causadas por la imposibilidad de los cónyuges para terminar su relación.

Incluso, se les calificó con incapacidad para adaptarse a la separación, para independizarse del otro y seguir solo. Surgió así la figura de la ex pareja como una feroz enemiga, incapaz de abandonar la batalla aún en beneficio de los hijos. Se debe aceptar que las parejas que se divorcian deben continuar relacionándose mientras sus hijos vivan.

También es cierto que cada día un mayor número de padres divorciados son verdaderos compañeros en la educación de los hijos, y capaces de compartir muchos momentos de la vida alrededor de los menores.

Son adultos que han logrado superar las difcultades, enfrentar los conflictos y permanecer en todo momento al lado de sus hijos a pesar de que no vivan juntos. Indudablemente, han comprendido que no se requiere ser marido y mujer para continuar su misión como padres.

Por: Gloria Mercedes Isaza

Fuente:

http://www.nosdivorciamos.com/?quien=bW9kdWxvPWludGVybmEmdGFibGE9YXJ0aWN1bG8mb3BjaW9uPTk=

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